La investigación fue realizada por científicos brasileños a partir del análisis de sedimentos conservados en una caverna del estado de Paraná y fue publicada en la revista científica Communications Earth & Environment.
El geólogo Julio Cauhy, autor principal del estudio, explicó que las estalagmitas de la caverna permitieron reconstruir con gran precisión la historia de las inundaciones ocurridas durante miles de años.
"Gracias a las estalagmitas pudimos obtener un registro continuo y de alta resolución que permite reconstruir la frecuencia de estos eventos en un pasado remoto", señaló.
Los investigadores identificaron 921 capas de sedimentos dejadas por inundaciones, lo que permitió reconstruir la evolución de las precipitaciones extremas a lo largo de 7.500 años.
El estudio concluyó que los períodos con temperaturas más bajas en la Antártida Occidental coincidieron con una mayor frecuencia de lluvias intensas en el sur de Brasil. Según los especialistas, esos cambios modifican la circulación atmosférica y favorecen la llegada de humedad desde la Amazonía, aumentando las probabilidades de tormentas e inundaciones.
Además, la investigación encontró una fuerte relación entre estos eventos y los episodios moderados o intensos de El Niño, caracterizados por el calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico ecuatorial.
El trabajo cobra especial relevancia porque los organismos internacionales anticipan una alta probabilidad de que se desarrolle un evento de El Niño de intensidad moderada a fuerte en los próximos meses.
Los registros también muestran que entre hace 3.000 y 2.000 años las lluvias extremas fueron mucho menos frecuentes, mientras que los períodos comprendidos entre hace 7.500 y 4.000 años, junto con el último milenio, concentraron la mayor cantidad de eventos, especialmente durante el siglo XX.
Los autores sostienen que el calentamiento global provocado por la actividad humana podría estar intensificando estos fenómenos en la actualidad, por lo que consideran fundamental avanzar en políticas de mitigación y adaptación al cambio climático, especialmente en las regiones más vulnerables a inundaciones y eventos meteorológicos extremos.























