Según los registros oficiales de la ONU, Argentina realizó un pago de US$ 15.589.175 el pasado 22 de junio, monto correspondiente a su contribución obligatoria al presupuesto del organismo.
Con esta cancelación, el país pasó a integrar el grupo de naciones que ya cumplieron con sus compromisos financieros ante Naciones Unidas, sumándose a una lista que actualmente conforman 61 Estados miembros.
La regularización de la deuda se produce mientras la administración de Javier Milei intensifica el respaldo internacional a Grossi, quien busca convertirse en el sucesor de António Guterres cuando finalice su mandato.
Desde la Cancillería argentina consideran que la figura del diplomático posee experiencia, reconocimiento internacional y capacidad de consenso para liderar el organismo multilateral.
El respaldo fue ratificado recientemente por el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, quien destacó la necesidad de impulsar un sistema multilateral "eficiente, pragmático y responsable".
Grossi, actual titular del Organismo Internacional de Energía Atómica, se encuentra además involucrado en negociaciones internacionales vinculadas a las inspecciones nucleares en Irán, lo que refuerza su perfil dentro de la diplomacia global.
La candidatura argentina deberá competir con otros aspirantes de relevancia internacional, entre ellos Michelle Bachelet, Rebeca Grynspan, María Fernanda Espinosa, Carolyn Rodrigues-Birkett y Macky Sall.
Mientras tanto, la estrategia diplomática argentina busca consolidar apoyos dentro del Consejo de Seguridad de la ONU, organismo clave para definir quién sucederá a Guterres al frente de Naciones Unidas.
El pago de la deuda también representa un gesto de acercamiento hacia organismos internacionales que en el pasado fueron objeto de cuestionamientos por parte del propio Milei, marcando una etapa de mayor participación de Argentina en los ámbitos multilaterales donde busca ganar protagonismo en los próximos años.























