Para el economista Sebastián Menescaldi, el principal obstáculo no es la falta de dinero en los bancos, sino el deterioro del perfil crediticio de una parte importante de la población.
Según explicó, las entidades financieras mantienen una postura cautelosa al momento de otorgar préstamos debido al aumento de la morosidad registrado en los últimos dos años.
"Los bancos todavía siguen teniendo miedo a quién le dan crédito", sostuvo Menescaldi en declaraciones a Splendid AM 990.
El economista señaló que, al analizar el comportamiento de los tomadores de crédito durante los últimos 24 meses, solo alrededor del 55% mantuvo un historial sin inconvenientes, mientras que el 45% restante registró algún tipo de incumplimiento o dificultad para afrontar sus obligaciones.
Ese escenario obliga a los bancos a ser mucho más selectivos, aun cuando cuentan con liquidez suficiente para prestar.
Además, remarcó que muchas familias todavía no recuperaron plenamente su capacidad de pago, lo que reduce la demanda de nuevos créditos y limita la recuperación del consumo.
En el caso de las empresas, Menescaldi explicó que las compañías con mejor acceso al financiamiento suelen optar por endeudarse en dólares debido a las condiciones más favorables, mientras que muchas firmas que buscan préstamos en pesos no cumplen con los requisitos exigidos por el sistema financiero.
Otro de los desafíos señalados por el economista es la recuperación del crédito hipotecario.
Según indicó, los bancos enfrentan un problema estructural de financiamiento de largo plazo.
"Para esos créditos no tienen fondeo. La estructura de fondeo es muy de corto plazo y para créditos de largo plazo necesitás alguien que financie todo eso", explicó.
Por ese motivo, consideró que el regreso masivo de los préstamos para vivienda dependerá de la creación de mecanismos de financiamiento estables, con participación del Estado, del mercado de capitales o de inversores privados.
Respecto de la inflación, Menescaldi sostuvo que la tendencia continúa siendo favorable y estimó que el índice de junio podría ubicarse por debajo del 2%. Sin embargo, advirtió que el verdadero desafío será lograr una recuperación sostenida del consumo sin generar nuevas presiones sobre los precios.
Para el economista, la consolidación de un mercado crediticio más amplio será una condición clave para que la mejora de las variables macroeconómicas se traduzca en beneficios concretos para las familias y las empresas, impulsando la inversión, el consumo y el crecimiento económico a largo plazo.























